lunes, 6 de julio de 2020

Conceptos Clave

Para comprender el analisis que se hará es importante delimitar de que forma vamos a entender los conceptos claves. Estos son:

Tecnologías digitales

Las plataformas virtuales educativa deben ser entendidas como entornos que permiten el desarrollo de actividades a través del internet, en donde se integran diversas herramientas dentro de una interfaz que permita que los usuarios realicen todas las labores para su proceso formativo (Hernández, 2015). Asimismo, este tipo de de plataformas permite acceder a servicios que facilitan la gestión de datos, la docencia y el aprendizaje, esto en términos de que se vuelve más asequible ya que se pueden utilizar en cualquier momento o desde cualquier lugar (Hernández, 2015).

Con relación a lo anterior, las tecnologías digitales propician la interacción y el trabajo colaborativo entre los estudiantes, debido a que estas permiten el intercambio de información, como también el fomento de diálogo, la discusión y la toma de decisiones en conjunto (Hernández, 2015). En tal sentido, las tecnología de información y comunicación proporcionan nuevas formas de mediación social, debido a que posibilitan la creación de entornos, virtuales, ligados a la construcción de comunidad en donde se realiza el aprendizaje colaborativo (García-Valcárcel, Basilotta & López, 2015).

Aprendizaje Colaborativo entre pares 

Tal como señala Guerrero y Del campo (2019) el aprendizaje cooperativo y el aprendizaje colaborativo suelen utilizarse sin hacer una distinción entre ambos términos . Sin embargo, existen autores que distinguen los términos en relación a la estructuración del trabajo que se realiza. Así Revelo-Sánchez, Collazos-Ordóñez, y Jiménez-Toledo (2018) señalan que mientras que en el aprendizaje cooperativo es el profesor el que demarca las tareas a realizar por cada miembro del equipo y por tanto el que guía la construcción de saberes, mientras que en el aprendizaje colaborativo se deja en manos de los estudiantes la autogestión del proceso de construcción de saberes en base a un objetivo común. De esta manera lo que lo define uno u otro término es en cómo está estructurada la actividad y en quien recae la responsabilidad de la construcción del conocimiento.

Del mismo modo, Durán y Monereo (2012) señalan que el aprendizaje colaborativo es menos estructurado y más simétrico, dado que se realiza un trabajo conjunto donde todos los miembros del grupo definen las tareas a realizar y se genera una interdependencia individual y grupal entre los participantes (citado en Azorín, 2018). De igual manera, Sánchez del Campo (2018) señala que en el aprendizaje cooperativo el grupo se divide las tareas y cada uno hace su parte, mientras que en el aprendizaje colaborativo, hay una estructura mas abierta, por lo que es el grupo el que distribuye las tareas y establecen una responsabilidad compartida entre los participantes, por lo que la colaboración no excluye a la cooperación (citado en Guerrero y Del campo, 2019). Por otra parte, Bruffee (1995) señala que mientras que la finalidad del aprendizaje cooperativo es generar un apoyo mutuo en la consecución de un objetivo, en el aprendizaje colaborativo se busca generar personas reflexivas y autónomas en la producción de sus conocimientos (citado en Camilli, López y Barceló, 2012).

Dado todo lo anterior, se utilizarán los términos de aprendizaje cooperativo y aprendizaje colaborativo, puesto que si bien son dos términos distintos, la cooperación incluye a la colaboración, por lo que, para los efectos de nuestra investigación no es necesario hacer una diferenciación de los términos, ya que, el aprendizaje cooperativo tiene los siguientes elementos en su estructura: “ Interdependencia positiva mutua, Interacción promotora,Responsabilidad individual y grupal,Procesamiento grupal y Habilidades interpersonales o grupales” ((Johnson y Johnson, 1987, 2009; Johnson et al., 1999; 2013, citado en Azorín, 2018, p.7) lo cual es compatible con el aprendizaje colaborativo. Además, ambos promueven uno de los pilares fundamentales de la educación para el siglo XXI, el aprender a vivir con otros, por lo que ambos términos serían relevantes de investigar.

En cuanto a el aprendizaje colaborativo entre pares, este puede ser entendido como el proceso compartido, interdependiente y coordinado, en el cual los estudiantes trabajan de forma conjunta para lograr un objetivo en común (Rubia & Guitert, 2014). Asimismo, dentro de este contexto se facilita la construcción conjunta de significados como también el avance a niveles superiores en el desarrollo individual de los estudiantes (Rubia & Guitert, 2014). En tal sentido, el aprendizaje colaborativo garantiza la participación activa de los sujetos debido a que todos son parte de la construcción de la experiencia educativa (Arroyo et al., 2010).

Sin embargo, este tipo de aprendizaje también tiene limitaciones que se verían influenciadas por el entorno en el cual se desarrolla la práctica educativa, esto se debe a que dicho espacio contiene una disposición espacial, una selección de material como también una disposición en el espacio de este, todo esto orientados a los propósitos que tenga el aprendizaje (Arroyo et al., 2010).

Con base a lo anterior, se debe entender que durante esta estrategia el estudiante depende de una estructura cognitiva a priori, la cual se vincula con el aprendizaje que se está adquiriendo, lo que provoca una mayor retención del contenido y por consiguiente un aprendizaje que se puede caracterizar como significativo (Arroyo et al., 2010).

Referencias 

Arroyo, M., Faz de los Santos, L., Gasca, G. y Blanca, R. (2010). Mejoramiento de la comprensión lectora basada en el aprendizaje colaborativo en la enseñanza básica. Apertura, 2(2). 36-47.

Azorín , C. (2018). El método de aprendizaje cooperativo y su aplicación en las aulas. Perfiles educativos, 40(161), 181-194.

Camilli , C., López , E., y Barceló , M. (2012). Eficacia del aprendizaje cooperativo en comparación con situaciones competitivas o individuales. Su aplicación en la tecnología. Revista interuniversitaria de didáctica, 30(2),  81-103.

García-Valcárcel, A., Basilotta, V. y López, C. (2015). Las Tic en el aprendizaje colaborativo en el aula de Primaria y Secundaria. Revista Científica de Educomunicación, 42(21), 65-74.

Guerrero, M., y del Campo Lafita, M. (2019). Aprendizaje colaborativo en el sistema de educación superior ecuatoriano. Revista de ciencias sociales, 25(2), 131-140.

Hernández, G. (2015). Estrategias de aprendizaje basadas en entornos virtuales en educación secundaria. Revista científica electrónica de Educación y Comunicación en la Sociedad del Conocimiento, 15(2), 163-183.

Revelo-Sánchez, O., Collazos-Ordóñez, C. A., y Jiménez-Toledo, J. A. (2018). El trabajo colaborativo como estrategia didáctica para la enseñanza/aprendizaje de la programación: una revisión sistemática de literatura. TecnoLógicas, 21(41), 115-134.

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